Los inmigrantes ilegales: Asimilación o rechazo | elcato.org
Individual Liberty, Limited Government, Free Markets and Peace - Guadajalara, Zapopá Jalisco, Méco    Libertad individual, gobierno limito, mercados libres y paz
 

Buscar 

Cambio de fuente

Cambia tamaño de las fuentes de la página




Temas de investigación

Enlaces de ElCato.org

Desde el Centro Prensa

Desde LibreMente

¡Felicidades, Santa Cruz!
   por Juan Carlos Hidalgo

¿Quo vadis Perú?
   por Gabriela Calderón

Publicanos reunidos en La Antigua
   por Luis Figueroa

Ver todos


Anuncio especial


Aquí puedes leer todo acerca del Ganador del Premio Milton Friedman por la Libertad 2008, Yon Goicoechea. El recibirá el Premio el 15 de mayo en Nueva York.

El Comentario de El Cato

VIDEO: Yon Goicoechea en Bolivia

Aquí pueden ver el discurso de Yon Goiboechea, ex-presidente del Parlamento Estudiantil Venezolano, ante un grupo de estudiantes bolivianos en enero de 2008. En el discurso Goicoechea explica cómo surgió el movimiento estudiantil de resistencia civil en Venezuela.

Ver otros audios y videos

iTunesRSS


Destacados

ESTUDIO: Un tratado de libre comercio Estados Unidos Colombia, fortalecimiento de la democracia y el progreso en América Latina

Daniel T. Griswold y Juan Carlos Hidalgo explican en este estudio que si la mayoría demócrata decide rechazar el TLC con Colombia, EE.UU. le estaría enviando un mensaje negativo a su principal aliado en la región y la democracia sufriría un revés en Latinoamérica.



Libertad económica en el mundo 1975-2005

En este mapa interactivo podrás hacer click en cualquier país y/o año en que se ha publicado el Índice de Libertad Económica en el Mundo del Fraser Institute y Cato Institute para ver como ha progresado la libertad económica en el mundo.

Cato en la prensa

Gabriela Calderón en El Universo (Ecuador)

Cato en Andina (Perú), en Diario Sur Noticias (Perú), en 24 Horas Libre (Perú), en RPP Noticias (Perú), en Invertia (Latinoamérica)

Patrick J. Michaels en Siglo XXI (Guatemala), en ABC Color (Paraguay), en El Universal (Venezuela, versión en inglés), en El Tiempo (Colombia), en El Universal (Venezuela), y en El Tiempo (Honduras)

Cato en Diario Sur Noticias (Perú)

Ian Vásquez en Emprendia (España), en Hispanidad (España), en Libertad Digital (España), y en El Economista (España)

 

Cato Institute
1000 Massachusetts Avenue,
N.W. Washington D.C.
20001-5403
Teléfono (202) 842-0200
Fax (202) 842-3490

7 de febrero de 2007

Los inmigrantes ilegales: Asimilación o rechazo

Aceptar al Cato InstituteAñadir a favoritos
Enviar a un(a) amigo(a)

Versión para Imprimir Versión para imprimir

por Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner es periodista cubano residenciado en Madrid.

El factor más irritante que afecta al primer mundo es la inmigración ilegal. Literalmente, decenas de millones de africanos, asiáticos y latinoamericanos intentan desesperadamente alcanzar las costas de países como España, Italia, Francia, y, por supuesto, Estados Unidos. Pero los pobres también lloran. A veces la presión migratoria ocurre entre países del tercer mundo. Es la gradación del horror. Los dominicanos, por ejemplo, deben pechar con la riada de haitianos que por millares cruzan la frontera ilegalmente desde la muerte del dictador Trujillo en 1961. No se sabe si hay uno o dos millones de ellos afincados en Santo Domingo o escondidos y secretamente explotados en los cañaverales. Los costarricenses tienen dentro de su territorio a más de medio millón de nicaragüenses. Si Daniel Ortega y los sandinistas vuelven a gobernar cruel y estúpidamente esa cifra aumentará de manera sustancial en poco tiempo.

En cada país donde abundan los inmigrantes el dilema es el mismo: por una parte, la sociedad suele detestarlos, pero, por la otra, desea que se asimilen y los critica cuando exhiben sus diferencias. Sospechar del que viste, habla, se alimenta, reza o gesticula de manera diferente parece que es una reacción cultural o genéticamente codificada presente en todas las sociedades. Nuestros primos, los simpáticos chimpancés, destripan metódicamente a los intrusos de su misma raza que se acercan al grupo. A veces el bicho humano exhibe una conducta parecida. En Alcorcón, un barrio de la periferia de Madrid, mientras escribo estos papeles algunas bandas juveniles latinoamericanas y españolas se enfrentan a navajazos. No están muy lejos de los chimpancés.

Obviamente, lo ideal es que los extranjeros se integren y asimilen al país al que han emigrado, pero el asunto se complica cuando la sociedad, lejos de favorecer ese fenómeno de transculturación, le pone obstáculos. ¿Cómo? Muy sencillo: cuando a los inmigrantes adultos les veda la posibilidad de trabajar y a los niños la de estudiar. El centro laboral —incluidas las fuerzas armadas, por cierto— y la escuela son los dos lugares idóneos para que los extranjeros entren en contacto con la nueva patria a la que han emigrado. ¿Cómo extrañarse de que los inmigrantes ilegales constituyan guetos en los que perpetúan sus costumbres y vivan al margen de la ley si la sociedad les cierra los caminos que conducen a la integración?

Hay un caso de exitosa asimilación que merece ser estudiado con atención: el de los cubanos en Estados Unidos. En cuatro décadas, los cubanos radicados en Estados Unidos se han integrado asombrosamente en la sociedad norteamericana. Es una minoría que participa apasionadamente en la vida pública y cuenta con dos senadores y cuatro congresistas federales, un miembro del gabinete, una docena de embajadores —activos o inactivos— y un peso extraordinario en las instituciones del Estado de la Florida, cuyo parlamento preside un joven miembro de esa comunidad.

Pero aún más impresionante es el grado de integración y asimilación en la sociedad civil y en el aparato productivo. Según los datos del censo oficial, la segunda generación de cubano-americanos posee un mayor nivel de educación y de ingresos que la media norteamericana, mientras que el número de empresas creadas o poseídas por este grupo es uno de los más altos entre todas las etnias estudiadas por los demógrafos y sociólogos que se dedican a esta rama de la econometría.

¿Por qué ha sido tan notable la asimilación de los cubanos? Probablemente, porque en 1966 el Congreso de los Estados Unidos, ante la presencia en territorio norteamericano de varias decenas de millares de cubanos ilegales que no podían ser devueltos a Cuba, dictó una sabia medida, la llamada ''ley de ajuste'', que les permitió a los cubanos adquirir rápidamente la residencia, trabajar, estudiar, crear empresas e integrarse en la sociedad norteamericana.

La experiencia y el sentido común indican que ésa es la forma más razonable de enfrentarse a este inmenso problema. El conflicto desaparece o se atenúa cuando los ilegales se legalizan, estudian, comienzan a pagar impuestos y benefician con su trabajo al conjunto de la sociedad en la que viven. Es cierto que esa fórmula tal vez estimule la inmigración, pero esa consecuencia es menos mala que la de mantener a millones de personas en la marginalidad. Si se quiere fomentar la asimilación hay que construir puentes, no cavar fosos.

Artículo de Firmas Press
© Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: www.firmaspress.com