5 de noviembre de 2009
México: Libertad para crecer
por Isaac Leobardo Sánchez Juárez
Isaac Leobardo Sánchez Juárez es profesor e investigador de economía en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (México) y fue el ganador del concurso “Caminos de la Libertad” 2009 organizado por TV Azteca.
México se encuentra sumido desde hace más de veintisiete años
en un estado de estancamiento o bajas tasas de crecimiento económico,
en promedio anual entre 1982 y el 2007 la economía no logró
superar el 2,4% de crecimiento. Para el 2008 se creció a una tasa de
apenas 1,34%, para el 2009 se estima una caída de 6,8% y un crecimiento
de 3% para el 2010. Si se toma como indicador el PIB por persona, las cosas
están todavía peor ya que en promedio anual la economía
creció 0,68% de 1982 al 2007. Las cifras son bastante tristes ya que
esto significa que diferentes problemas sociales como la pobreza, la marginación,
la migración ilegal, la informalidad, la delincuencia, pero sobre todo
el desempleo se han fortalecido.
Además, la economía mexicana ha sufrido crisis recurrentes en 1982, 1986, 1995, 2001 y ahora en el 2009. Las causas de este magro comportamiento son diversas, algunas de carácter exógeno y por tanto no dependen directamente de lo que hagan o dejen de hacer los agentes económicos; otras son de carácter endógeno y son controlables internamente y otras son una mezcla de las dos.
La libertad económica es posiblemente la variable que mayor impacto tiene sobre el crecimiento económico mexicano y esta es el tipo de causa que depende de factores internos y externos. Dicha variable se ha incrementado en la última década y se esperaría que el crecimiento también lo hiciera; no obstante, en la historia económica reciente de México se ha registrado un fenómeno curioso, a una mayor libertad económica no le han correspondido elevadas tasas de crecimiento, más bien han sido modestas con caídas críticas como ya se ha indicado, ante este escenario surge una pregunta: ¿por qué el crecimiento no es mayor a pesar de las medidas liberales adoptadas en México desde principios de los ochenta? La respuesta tentativa es bastante sencilla, porque las medidas de liberalización aplicadas agotaron rápidamente sus efectos y porque no se continuó con la segunda etapa de reformas liberales para el crecimiento, aunado a esto el país enfrenta tremendos desafíos estructurales que impiden romper con la inestabilidad e insuficiencia en el crecimiento económico (factor endógeno). Por otra parte, contrario a lo que creen los detractores de la libertad económica, ésta no ha avanzado tanto como debería (véase la gráfica 2). Muchos países (factor exógeno) continúan imponiendo sendas trabas a la libertad económica, principalmente aquellos con los cuales México sostiene una intensa relación comercial y de negocios. Por citar uno de muchos ejemplos que se pueden dar, EE.UU., continúa evitando que los trabajadores mexicanos realicen sus actividades laborales legalmente y sin coerción, en cambio los trabajadores estadounidenses si lo pueden hacer en México, claramente mantienen una posición que coarta la libertad de movimiento de la mano de obra y con ello obstruyen las posibles ganancias de eficiencia para ambas economías.
Utilizando el índice construido por la Heritage Foundation y The Wall Street Journal para medir la libertad económica, entre países y al interior de estos, se comprueba parcialmente la hipótesis sostenida. En México la libertad económica se ha incrementado, pero aún se encuentra lejos de su estado ideal (el máximo valor del índice es 100). En la gráfica 2 se presenta la evolución de la libertad económica en México comparada con la prevaleciente en EE.UU. (principal socio comercial y uno de los que globalmente presentó la mayor libertad en el 2009; Hong Kong, Singapur y Australia en ese año mostraron la primera, segunda y tercera posición).

Los datos permiten diferentes interpretaciones, muchas de las cuales resultan
bastante complejas ya que en 1995 el índice era mayor respecto a 1996
y 1997, pero justo en ese año se vivió una de las crisis más
traumáticas de la historia reciente de México ¿quiere
decir esto que una mayor libertad económica limitó el crecimiento?
El simple análisis de correlación estadística indicaría
que la libertad impactó negativamente en el crecimiento, pero sustentados
en la teoría del desarrollo de base liberal se sabe que esto no es
cierto, una mayor libertad, como debe resultar obvio es causa de un mayor
crecimiento ya que permite que las actividades económicas se lleven
a cabo eficientemente. Lo que pasó en ese año ha sido ampliamente
documentado y tiene que ver, principalmente, con una serie de errores de política
económica y problemas estructurales acumulados por la economía
mexicana.
El llamado es a la libertad para crecer, se debe reconocer que la libertad económica es vital para el crecimiento porque como lo señalara Hayek da lugar a lo imprevisible y lo impredecible, a través de ella como apuntara Smith confiamos en los esfuerzos independientes y competitivos de muchos para la satisfacción de nuestras propias necesidades, la libertad económica es el camino más adecuado para crecer sobre bases solidas y superar problemas centrales como el desempleo y la pobreza. La libertad económica es la base institucional sobre la cual pueden actuar factores lógicos del crecimiento como la inversión, el progreso técnico y la acumulación de capital humano e intelectual.
Volviendo al caso mexicano, la información que nos aporta el índice es que aunque ha crecido, la libertad está muy lejos del nivel alcanzado por los países líderes en la materia; sumado a que el índice dista mucho de ser perfecto, ya que adolece de muchas imprecisiones y elementos que difícilmente logra capturar. Si en EE.UU. sigue existiendo coerción (medida como la diferencia entre el valor actual del índice para un año dado y su máximo alcanzable) es fácil imaginar el tamaño del reto que se enfrenta en México donde la distancia respecto al valor máximo del índice superó los 34 puntos en el 2009.

El índice de libertad económica se descomponen en los siguientes 10 elementos: libertad para hacer negocios (LN), libertad de comercio (LC), libertad fiscal (LF), tamaño de gobierno (TG), política monetaria (LM), libertad para invertir (LI), libertad financiera (LA), derechos de propiedad privada (DPP), ausencia de corrupción (NC) y desde el 2005 libertad para trabajar (LT). Una vez aclarada la composición del índice, se tiene que en México el componente con mayores retrocesos es el referente a la ausencia de corrupción, dicho factor se ha reducido desde 1995 hasta el 2009, de un valor de 50 pasó a 35. La corrupción es la causa principal detrás del pésimo desempeño de la libertad, junto a la limitada libertad para invertir y la inadecuada protección a los derechos de propiedad privada.
Los componentes en los cuales se ha presentado una evolución más satisfactoria son la libertad para hacer negocios, el tamaño del gobierno, la libertad para realizar operaciones de comercio exterior, la libertad fiscal y la libertad en el sistema monetario.
Entonces no es que la libertad económica no favorezca el crecimiento económico, sino que simplemente no ha crecido al nivel que debería, en rubros tan importantes como la ausencia de corrupción. México sigue siendo uno de los países más corruptos del continente y mientras esto no se corrija difícilmente será posible crecer de forma elevada y sostenida. De acuerdo con un reporte del Pew Research Center publicado por Consulta Mitofsky (septiembre 2009) un 94% de las personas entrevistadas considera que los políticos corruptos representan el problema más grave de la nación, mientras que un 68% considera que los políticos por si mismos representan un gran inconveniente para el desarrollo del país y la recuperación económica.
Con datos de Transparencia Mexicana se sabe que: en el 2007 se registraron 197 millones de actos de corrupción en el uso de servicios públicos provistos por todos los niveles de gobierno, así como concesiones y servicios suministrados por particulares. En 2005 fueron 115 millones. En promedio para el 2007 “las mordidas” le costaron a los hogares mexicanos 138 millones de pesos mientras que en el 2005 costaron 177.
Para ser justos y honestos, teniendo como base estos estudios se puede concluir que la corrupción es parte de la idiosincrasia mexicana y no es exclusiva de la clase política, es un mal que corroe todas las esferas desde la sociedad, analizar su naturaleza y efectos es vital para entender el aletargamiento de la libertad y sus terribles consecuencias sobre el crecimiento y el empleo en México.



























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