Mark Lynas y los alimentos genéticamente modificados

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Mark Lynas y los alimentos genéticamente modificados

24 de Enero de 2013
Swaminathan S. Anklesaria Aiyar es Académico Titular de Investigaciones del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.

Mark Lynas, un activista ambientalista que una vez arengaba en contra de y destruía campos con cultivos genéticamente modificados (GM), se ha retractado y disculpado por “demonizar una opción tecnológica importante”. Otros activistas como Greenpreace y Vandana Shiva necesitan hacer lo mismo (Ver www.marklynas.org/2013/01/lecture-tooxford-farminig-conference-3-january-2013 , en inglés).

Lynas dice que cuando él escuchó por primera vez de la soya GM de Monsanto, pensó que una desagradable corporación estadounidense estaba ofreciendo un alimento monstruoso mezclando genes. Ayudó a azuzar miedos que efectivamente lograron expulsar alimentos GM de Europa y en naciones en vías de desarrollo como India. Pero habiendo analizado la ciencia detrás de los alimentos GM y de obtener el premio para libros de ciencia Seis grados (Six degrees) de la Royal Society, encontró que sus creencias acerca de los alimentos GM eran mitos.

“Había asumido que los alimentos GM aumentarían el uso de químicos. Resulta que el algodón y el maíz resistentes a las pestes necesitaban menos insecticida.

“Había asumido que los alimentos GM beneficiaban solamente a las grandes empresas. Resulta que miles de millones de dólares de beneficios estaban llegando a los agricultores que ahora necesitaban menos insumos.

“Había asumido que la tecnología de exterminación (de la cual Monsanto fue acusada) estaba robándole a los agricultores el derecho de ahorrar las semillas. Resulta que las semillas híbridas hicieron esto hace mucho tiempo y que la exterminación nunca se dio.

“Había asumido que nadie quería los alimentos GM. De hecho, lo que sucedió es que el algodón BT fue introducido a la India mediante la piratería, al igual que la soja Roundup-Ready en Brasil, porque los agricultores estaban tan ansiosos de utilizarlos. 

“Había asumido que los alimentos GM eran peligrosos. Resulta que eran más seguros y precisos que los cultivos convencionales que utilizaban mutagénesis, por ejemplo. Los alimentos GM simplemente movían un par de genes mientras que los cultivos tradicionales juegan con todo el genoma a la manera de prueba y error.

“¿Qué hay de la mezcla de genes entre especies no relacionadas? ¿El pescado y el tomate? Resulta que los virus hacen eso todo el tiempo, como también lo hacen las plantas y los insectos o incluso nosotros. Esto se llama el ‘flujo de genes’”.

Lynas argumenta que una población global de 9.500 millones para el año 2050 requiere de una duplicación de la producción de alimentos. Para lograr eso con tecnología orgánica de rendimientos bajos, bosques y pastos gigantescos tendrían que ser despejados y cultivados. Esto devastaría el medio ambiente, la biodiversidad y la oferta de agua. No, el mundo necesita rendimientos más altos, y los alimentos GM son una manera de lograr eso.

Los cultivos orgánicos son fundamentalmente los mismos que los tradicionales que utilizaban la tecnología pre-Revolución Verde, aquella tecnología que mantenía al mundo al borde del precipicio maltusiano de hambrunas a lo largo de la historia.

Afortunadamente, los científicos modernos liderados por el Premio Nobel Norman Borlaug mostraron que las variedades de alto rendimiento (con genes de trigo manipulados) que utilizaban dosis más grandes de fertilizante podían más que duplicar los rendimientos y prevenir así las hambrunas masivas. Los jóvenes indios no tienen idea de lo terribles y humillantes que fueron las sequías de 1965-66 que hicieron de la India un país totalmente dependiente de los alimentos donados por EE.UU. para combatir la hambruna.

Afortunadamente, la Revolución Verde luego reemplazó al agro orgánico con el agro de altos rendimientos y convirtió a la India, que era una zona de hambrunas, en un exportador de alimentos. Borlaug dijo que los cultivos orgánicos podían satisfacer la demanda de las elites de alimentos superiores y más costosos.

Pero que estos no podían satisfacer las demandas masivas. Greenpeace y otros activistas parecen estar determinados a empujar al mundo hacia la escasez de alimentos, diciendo falsamente que el agro orgánico puede producir tanto como las variedades de alto rendimiento. Al esparcir falsos miedos acerca de los alimentos GM y demandar cada vez más evaluaciones, dice Lynas, los activistas han incrementado el tiempo requerido para obtener los permisos regulatorios de 3,7 años a 5 años, y elevado el costo de llevar una variedad GM al mercado a un exorbitante costo de $139 millones. Solo las multinacionales más grandes como Monsanto pueden seguir en este juego.

Así que los activistas han conferido un estatus de monopolio a las mismas empresas que ellos dicen odiar. El año pasado, los activistas de Greenpeace destruyeron un cultivo de trigo GM en Australia. Pero otra prueba de trigo GM mostró un aumento en el rendimiento de 30 por ciento.

Los activistas que quieren destruir una variedad antes de que esta sea probada son como eclesiásticos medievales quemando libros y persiguiendo a Bruno y Galileo para prevenir que las verdades científicas salgan a la luz. Los cultivos orgánicos no son más seguros, dice Lynas. En 2011, los brotes de soja orgánicos de Alemania causaron 23.500 casos de insuficiencia renal y 53 muertes.

Los consumidores que murieron pensaron, equivocadamente, que estaban comiendo algo más seguro que los vegetales fertilizados. Lynas dice, “El debate acerca de los alimentos GM se acabó…Ya no necesitamos discutir si son seguros. Más de una década y media después de que se comieron tres billones de comidas GM, nunca ha habido un solo caso confirmado de perjuicio. Es más probable que le caiga un asteroide”.

Los estadounidenses han comido felizmente maíz y soja GM  durante 15 años. Los gobiernos europeos han sido intimidados hasta que finalmente prohibieron los alimentos GM, aún así los turistas europeos visitan EE.UU. y comen los alimentos GM ahí sin incurrir daño alguno. Sin embargo, Lynas se equivoca al decir que el debate se terminó. Los científicos pro-Greenpeace dicen que ni siquiera 15 años de  experiencia y tres billones de comidas son suficiente evidencia como para determinar que son seguros. Ellos buscan matar a los alimentos GM mediante retrasos eternos que hagan que la producción GM deje de ser económica.

El debate no se acabará hasta la gente se de cuenta de que ha sido engañada por los ambientalistas. Lynas le dice a los activistas: “Tienen derecho a sus opiniones. Pero deben saber que a estas alturas estas no están respaldadas por la ciencia”.

El mundo necesita más ambientalistas rebeldes como Lynas.

Este artículo fue publicado originalmente en Times of India el 8 de enero de 2013.