31 de diciembre de 2012

Los perdedores, las estrellas y los 'cuatro fantásticos'

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por Mary Anastasia O'Grady

Mary Anastasia O’Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.

No hay nada que le quite lo "feliz" a Feliz Año Nuevo como la idea de que Barack Obama ocupará la Casa Blanca durante otros cuatro años. En el resto de América, la situación de muchos es igual de sombría. Pero aunque no lo crea, algunos países están haciendo las cosas bien.

Es fácil identificar a los perdedores. Fidel Castro sigue respirando y el gobierno militar de Venezuela probablemente continuará arruinando la economía, aunque Hugo Chávez sucumba al cáncer. La posibilidad de que Argentina deje atrás al peronismo algún día sigue siendo remota.

Ecuador y Bolivia también van por mal camino: políticas populistas de izquierda que apoyan estados corporativistas y autoritarios. La competencia política ha sobrevivido en Brasil. No obstante, al optar por un modelo económico cerrado que intenta preservar un plan industrial de los años 60, la economía del país se continúa desempeñando por debajo de su potencial.

A las economías estatistas nunca les va bien, como lo demuestra la más reciente recaída de Argentina. De acuerdo a cálculos no gubernamentales, la inflación bordea 25%. El crecimiento pierde fuerza y el capital huye del país. En Venezuela, la inflación se ubica en torno a 17% y los ciudadanos se preparan para una devaluación drástica.

La economía de Ecuador crece a un ritmo modesto pero el sector público se está inflando. El presidente Rafael Correa ha confiscado empresas, aterrorizado a la prensa y se ha hecho amigo de Irán. A los inversionistas no les gusta el panorama. De acuerdo al Banco Mundial, la inversión extranjera directa ascendió a un escuálido 0,3% del Producto Interno Bruto en 2010 y a un insignificante 0,9% del PIB en 2011.

Bolivia está creciendo, pero sus instituciones políticas están naufragando. Un reciente escándalo de corrupción exhibe "ocho arrestos hasta el momento en lo que las autoridades describieron como una banda de… Extorsionadores y ladrones encabezada por el principal asesor legal del ministerio del Interior", reportó la agencia Associated Press el 10 de diciembre.

Pero mientras algunos países pisotean las libertades civiles y promocionan el corporativismo, un puñado de naciones sigue luchando por los mercados abiertos, el pluralismo político, la competencia económica y la estabilidad monetaria. Esta bifurcación de América, que comenzó hace una década, a menudo pasa desapercibida.

Aprovechando la fortaleza de sus instituciones y la abundancia de recursos naturales, Canadá es la estrella de rock del hemisferio. Un grupo latinoamericano de de "cuatro fantásticos" compuesto por Chile, México, Perú y Colombia avanza por la senda de los mercados abiertos y las políticas económicas serias y constantes. Sebastián Edwards, economista de la Universidad de California en Los Ángeles, UCLA, considera su éxito como "el resurgimiento de la América del Pacífico".

En una columna publicada el 8 de diciembre por el diario chileno La Tercera, Edwards recalcó, por ejemplo, que estas cuatro economías del Pacífico están clasificadas en el estudio "Doing Business" del Banco Mundial —que mide la facilidad para hacer negocios— entre los números 37 y 48 en el mundo. Brasil está clasificada como la número 130, Argentina ocupa el puesto 124 y Venezuela el 180.

En un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo Chile se ubicó en el sexto puesto en el mundo en 2011 por su historial para atraer capital extranjero en relación al tamaño de su economía. El reporte también destacó a Perú por haber "mejorado [sus] clasificaciones en cada uno de los últimos seis años".

El Banco Mundial señala que la relación entre la Inversión Extranjera Directa y el PIB en Chile fue de 7% o más en todos los años entre 2008 y 2011. La proporción se mantuvo en torno a 5% o más en el caso de Perú. Compare esas estadísticas con las de Brasil, un favorito de los medios de comunicación en los últimos años, cuya relación IED-PIB alcanzó 1,9% en 2009 y 2,9% el año pasado.

La misma relación llegó a un decepcionante 1,8% en México en 2011, probablemente debido a la falta de oportunidades de inversión en telecomunicaciones y energía, en donde el gobierno ha permitido que persistan los monopolios. Pero si el recién inaugurado presidente Enrique Peña Nieto puede abrir exitosamente estos sectores a competencia, es probable que se produzca un boom de la inversión extranjera.

El crecimiento del PIB de México no ha sido espectacular (3,8% en 2011). Pero su apertura al comercio —que comenzó con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994— ha impulsado una transformación en el pensamiento económico del país. Esta transformación ha generado especulaciones de que México podría sobrepasar a Brasil y convertirse en la mayor economía de América Latina en los próximos 10 años.

México forma parte de las negociaciones de la Alianza Transpacífico que, una vez concluidas, afianzarían las relaciones comerciales con otros 10 países —Australia, Brunei, Chile, Canadá, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, EE.UU. y Vietnam. Colombia no es parte del grupo, pero tiene un nuevo acuerdo de libre comercio con EE.UU.

Los cuatro fantásticos de América Latina tienen otro aspecto en común. La pobreza está cayendo y la clase media está creciendo. Chile ha logrado los mayores avances y solamente 11% de su población vive en la pobreza actualmente, de acuerdo a un reciente informe de la ONU. Perú indica que la pobreza en el país descendió desde 60% de la población hace 20 años a 31,3% en 2010 y 27,8% en la actualidad. La pobreza en Venezuela aumentó el año pasado.

Estos países podrían dar marcha atrás. Por el momento, ofrecen una lección útil sobre los factores que impulsan el desarrollo y mejoran la vida de las personas. Se trata de una razón para hacer un brindis en el umbral de un nuevo año.

Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 30 de diciembre de 2012.

Este artículo ha sido reproducido con el permiso del Wall Street Journal © 2011
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