10 de agosto de 2009

El sello estatista de la contienda electoral chilena

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por Axel Kaiser

Axel Kaiser es Director Ejecutivo de la Fundación para el Progreso (Chile).

Bajo el eslogan de “exígenos protección” y con un despliegue mediático sin precedentes, el gobierno chileno está incrementando dramáticamente el gasto en programas de asistencia social. Aprovechando el año electoral y escudada en la crisis económica mundial, la administración Bachelet cerrará su periodo con un gasto público promedio de 9% al año —un 14,5% para el 2009—, cifra que contrasta dramáticamente con el magro 2,9% de crecimiento económico que alcanzó el país en el mismo periodo. Pero si bien es cierto el desempeño económico chileno bajo Bachelet ha sido el peor de todos los gobiernos de la Concertación a pesar de haber contando con las mejores condiciones económicas de la historia —salvo por el último año en que estalló la crisis financiera mundial—, la mandataria no tiene razones políticas para preocuparse. Y es que el carisma y la generosidad de Bachelet con los recursos públicos la han posicionado como el líder saliente con mejor evaluación desde el retorno de la democracia al país y uno de los mejor evaluados a nivel mundial. En efecto, con un 74% de aprobación1, la actual presidenta ya suena como posible carta del oficialismo para las elecciones de 2013.

Lo paradójico sin embargo, es que el apoyo no se traspasa a la gestión del gobierno. De hecho, según las mismas encuestas, la mayoría de los chilenos desaprueba la forma en que Bachelet y su equipo de gobierno han manejado temas como delincuencia (85%), educación (62%), salud (53%) y corrupción (73%).2

Es evidente que existe una desconexión profunda entre la evaluación objetiva de la gestión del gobierno chileno y la evaluación de la figura de Michelle Bachelet en sí. Este es un fenómeno clásico en America Latina, en que los electores suelen definir su adhesión por cuestiones subjetivas relativas al carisma de los líderes en lugar de consideraciones objetivas de desempeño.

El caso chileno, no escapa del todo a esa lógica. La combinación de carisma y redistribución ha sido tremendamente exitosa para Bachelet, quien la explotó desde el inicio de su candidatura presidencial prometiendo la construcción de un estado de bienestar.

El mayor gasto social, junto a la retórica estatista-redistributiva ha demostrado tal rentabilidad política, que la actual contienda electoral ha adquirido un sello antimercado como no se veía en décadas. Entre quienes tienen opciones reales de llegar al gobierno destaca el caso del ex presidente Eduardo Frei, quien, en abierta contradicción con lo que fue su gobierno, ha adoptado una postura de abierto rechazo frente al del mercado. En un discurso plagado de reclamos estatistas en el mes de junio, el candidato oficialista aseguró que iba a “devolver al Estado su preeminencia sobre el mercado y ponerlo al servicio de los trabajadores, de los consumidores y de la clase media”.3 Y agregó que había llegado “la hora de terminar con un modelo que subordina a las personas a la economía, la producción a la especulación, los barrios a las inmobiliarias, el medio ambiente al crecimiento y la felicidad a la productividad”.

De otra parte el candidato independiente Marco Enríquez-Ominami ha propuesto, en plena crisis económica, aumentar de 17% a 30% el impuesto a la renta de las empresas, además de la estatización de la educación mixta y de una serie de medidas redistributivas.

El último de los candidatos con opciones en diciembre, el abanderado de la oposición Sebastián Piñera, ha sido más cauto al respecto, pero no ha podido sustraerse al discurso estatista prometiendo que extenderá la red de protección social hasta cubrir a la clase media chilena.

Desafortunadamente Chile ha caído en la dinámica propia de las estructuras de bienestar en formación, que tienden a incrementarse producto de su alta rentabilidad electoral inmediata, pero que resultan económicamente insostenibles en el mediano plazo.

Referencias:

1. http://www.adimark.cl/medios/Evaluacion_Gobierno_Junio09.pdf.

2. Idem.

3. Ver discurso completo en: http://www.igualdad.cl/modules/news/article.php?storyid=256.