17 de noviembre de 2009

El Salvador: La sociedad anestesiada

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por Manuel Hinds

Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).

Hay una cosa en común en los recientes procesos políticos de Nicaragua y de El Salvador: la toma del poder por parte de la izquierda radical ha sido posible en Nicaragua, y se ha vuelto posible en El Salvador, porque ha habido una traición en la derecha.

En ambos países la izquierda radical tradicionalmente ha controlado apenas una tercera parte de los votos, de tal forma que para acceder al poder ha necesitado que alguien en la derecha le abra puertas que la izquierda no habría podido franquear sola con el tercio de los votos que ella controla.

En el caso de Nicaragua, la puerta se abrió a través de un arreglo por el cual una parte de la derecha —el partido asociado con el ex - presidente Alemán— dividió los votos de la derecha, de tal forma que cada una de sus partes fuera más débil que el FSLN (Frente Sandinista Liberación Nacional), y apoyó a éste en una reforma constitucional que le permitió a la izquierda radical ganar sin tener que ir a segunda vuelta con apenas un poco más que el tercio de los votos. Con la división de la derecha y con la regla constitucional que permitía ganar la presidencia con apenas un poco más que la tercera parte de los votos, el partido de Alemán cumplió su parte del pacto y el FSLN ganó las elecciones.

Pero, ¿por qué podría alguien en la derecha entrar en un pacto? Un análisis superficial podría decir que un político de derecha nunca entregaría su país a la extrema izquierda porque eso significaría su fin. Pero, como la historia lo demuestra, hay muchas razones por las cuales un político puede traicionar a su país, que se resumen en poner los intereses personales por encima de los de la sociedad. Esto puede suceder por vanidad, ambición, corrupción, deseo de evitar que lo manden a la cárcel, etc. En Nicaragua, la contrapartida del pacto fue la promesa del FSLN de sacar al ex-presidente Alemán de la cárcel (en donde estaba por actos de corrupción) y de guardar silencio con respecto a otros delitos cometidos por el ex-presidente y sus allegados. Lo primero que hizo el nuevo gobierno Sandinista al tomar el poder fue sacar a Alemán de la cárcel, cumpliendo así su parte del pacto. Es decir, en Nicaragua el camino a la izquierda radical fue la corrupción de un presidente de derecha, que entregó al país a cambio de impunidad personal.

En El Salvador no hay duda de que hay puertas que se han ido abriendo. Guiado por el entonces presidente Saca, y en contra del consejo de grandes sectores del partido, ARENA pareció estar jugando gana-pierde durante todo el proceso que llevó a las elecciones de 2009, tomando decisiones que lo perjudicaban mientras ayudaban al FMLN. Aquí no hubo cambio en la constitución pero sí división del partido y minimización del poder electoral de ARENA. De esta forma, el presidente Saca dividió al partido con una parodia de elecciones internas en las que prometió a todos los pre-candidatos (excepto Ana Vilma de Escobar) que eran sus escogidos. La división surgió no de la competencia sino del hecho, entendido hasta por los recién nacidos, que los resultados habían estado definidos por el mismo presidente Saca desde antes que la competencia comenzó. No hay mejor manera de dividir un partido que chotear los mecanismos de decisión.

Integral a la división del partido fue la selección de una fórmula presidencial que le restó votos a ARENA —es decir, hacer que votaran por ARENA menos de los que sentían simpatía por el partido. Como se ve en la gráfica adjunta, esto fue evidente desde el principio de la campaña. Para diciembre de 2008, un 8 por ciento de los votantes simpatizaban por ARENA pero no iban a votar por la fórmula escogida por el presidente Saca, mientras que un 2 por ciento de los votantes iban a votar por Funes aunque no simpatizaban con el FMLN. Esto era un claro favor al FMLN, igual al 10 por ciento de los votos, que si no se hubiera otorgado hubiera significado el triunfo de ARENA. Allí no se abrió una puerta, sino un portón.


Fuente: LPG Datos.

Pero el país no está en manos de la extrema izquierda, por dos razones. La primera es que el pueblo votó por una Asamblea que mantiene la mayoría de la derecha. El FMLN no tiene mayoría simple y mucho menos calificada. La segunda razón por la que la extrema izquierda no ha tomado control del país es que el gobierno que se eligió en Marzo de 2009 no se describe a sí mismo como de extrema izquierda y ha tratado en los primeros meses en el poder de proyectar una imagen de moderación, en algunos casos poniéndose en situaciones de conflicto con el FMLN. En estas circunstancias, la habilidad del gobierno de mantener una posición moderada depende crucialmente de que se mantenga en la Asamblea Legislativa la correlación de fuerzas por la que el pueblo votó. Pero ahora, alegando buscar reconocimiento a un liderato que nunca ha tenido, un grupo de diputados asociado por muchos años con el ex-presidente Saca ha anunciado que se separan de ARENA en lo que es importante —el voto en la Asamblea— mientras insisten que no se separan del partido como correligionarios. Esta puerta entrega la fortaleza entera. Con estos votos el FMLN tendría no sólo mayoría simple sino que, con algunas otras adiciones que se han estado gestando simultáneamente, la mayoría calificada que vuelve irrelevante a la oposición en la Asamblea y en el país. El FMLN podría hacer lo que quiera.

¿Hay intención traicionera detrás de esto? La pregunta es irrelevante. El país, que se sentía seguro de estar en una fortaleza institucional que la protegía contra el extremismo y que ahora descubre que el portón de la fortaleza ha sido abierto, ha sido y está siendo traicionado —por tontería, por vanidades, por corrupción, por lo que sea.

La traición final todavía no se ha perfeccionado. Quizás entre los diputados rebeldes haya muchos que no hayan realizado las consecuencias de lo que están haciendo. Tienen tiempo de recapacitar y salvarse ellos y salvar al país.

Pero el partido ARENA también tiene que reaccionar porque las puertas se abrieron desde ARENA. Para el conspirador que pretende entregar a un país lo importante es mantener el país anestesiado mientras realiza la entrega, ¿y qué mejor que hacerlo desde la institución en la que el pueblo ha confiado para que guarde las llaves de la puerta? La entrega de llaves ha sido grave. Ya dieron la Presidencia de la República. Ahora han sido sólo doce diputados porque los que las entregaron no han podido entregar el partido y el país entero. Denles un poco más de tiempo adentro de la fortaleza y lo harán.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (EL Salvador) el 16 de noviembre de 2009.