3 de septiembre de 2008
El Salvador: La politización del agro
por Manuel Hinds
Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).
Los precios de los alimentos han colocado en primera línea la discusión de las políticas de desarrollo agropecuario y, con ella, el peligro de que el agro se vuelva a politizar como lo estuvo en los años ochenta y la certeza de que si eso sucede, la producción nacional agropecuaria va a disminuir en vez de aumentar.
En esos años, los agricultores vieron los campos invadidos por políticos que les prometían subsidios aquí y allá, privilegios, protección contra la competencia extranjera, y mil otras cosas más. Muchos agricultores incautos cayeron en la trampa de sentirse felices de ser tan populares con los políticos y los recibieron con felicidad.
Y en realidad los políticos dieron durante los años ochenta los subsidios y los privilegios que prometieron. Los dieron desmedidamente durante la época de Duarte. Sin embargo, como se ve en la gráfica, el período en el que más subsidios y privilegios se dieron a la agricultura fue el período en el que más deprimida estuvo la producción agropecuaria. Por supuesto, los políticos tienen vida propia y una vez que entran a la fiesta no se limitan a tomar lo que les ofrece el dueño de la casa sino que se meten en todos los cuartos y toman todo lo que les conviene, sin importarles lo que el dueño quiere. Así, cuando el gobierno entró en el sector agropecuario no sólo lo hizo con subsidios y con protección contra la competencia extrajera sino que también lo hizo con la redistribución de la propiedad (que dio tierra a gente que luego la abandonó) y con esquemas cambiarios que descapitalizaron la agricultura (forzando a los productores agrícolas a exportar sus productos a una tasa de cambio de 2.50 colones por dólar mientras que los forzaba a comprar sus insumos con dólares del mercado negro, a 8 ó 9 colones por dólar). La recuperación del daño que los políticos hicieron ha tomado cerca de veinte años.
FUENTE: Indicadores Mundiales de Desarrollo, Banco Mundial
El sector agrícola tiene más que perder ahora que en 1979 de una politización del agro. En los años setentas el país era predominantemente agrario, el país dependía de las exportaciones de café y la población rural representaba el 60% de la población. Naturalmente los políticos trataban de quedar bien con los agricultores. Y así, queriendo quedar bien con ellos, se los acabaron en un caso clásico de “mejor no me defiendas, compadre”. Por supuesto, el haberse acabado a los productores agrícolas no ayudó en nada a los consumidores de sus productos. La inflación subió arriba de 35% a mediados de los años ochenta, una gran parte de ella propulsada por los precios agrícolas.
Ahora las exportaciones de café y otros productos primarios son menos del 10% de nuestras exportaciones totales, que son ahora 18 veces las de 1970 en términos de dólares corrientes y 4.5 veces en términos reales. Las exportaciones agropecuarias superan las de los productos primarios pero pasan por procesos industriales que les agregan valor, de tal manera que nuestras exportaciones son abrumadoramente industriales. La situación demográfica también se ha invertido y el 60% de la población vive en áreas urbanas. La proporción es mayor en términos de la fuerza laboral, cuyo 70% es trabaja en actividades diferentes a la agricultura (industria más servicios). Es decir, ahora hay más consumidores de comida que productores de ella. Ahora el incentivo político es explotar a los agricultores para darles a los consumidores. Si los agricultores invitan a los políticos a manejar el sector agropecuario, ellos lo van a hacer...y, como en los ochentas, otra vez se van a terminar al sector. Bien dicen en el campo: cría cuervos y te sacarán los ojos.
Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 2 de mayo de 2008.



























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