5 de julio de 2012

El Salvador: La nueva alianza

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por Manuel Hinds

Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).

Los eventos que han culminado con la el establecimiento de Cortes Supremas de Justicia y Salas de lo Constitucional paralelas han generado una ola de protestas sin precedentes en la historia del país en términos de su universalidad ideológica. Tanto la izquierda como la derecha democráticas han manifestado su total rechazo al ataque al orden constitucional del país que la cúpula del FMLN ha llevado a cabo directamente y a través de sus partidos incondicionales —GANA, PES y CN. El rechazo ha sido acompañado de análisis jurídicos que demuestran incuestionablemente que la ruta tomada por el FMLN y esos partidos es ilegítima, ilegal e inconstitucional. Esta ruta incluye una inaceptable renuncia a la soberanía nacional que está explícitamente prohibida en la constitución misma. Pero las protestas no han tenido ningún efecto. La cúpula del FMLN ha seguido adelante y sus satélites, por supuesto, lo han seguido.

Contra cada argumento válido a favor del orden constitucional, han presentado argumentos superficiales, sin importarles que sean falsos. Lo que quieren es palabras que les permitan no quedarse callados y decir, contra toda evidencia, que tienen la ley de su lado. Son las leyes del mundo de las mentiras, que es en el que nacen y crecen las tiranías.

La intención de la cúpula del FMLN en seguir esa ruta es muy clara: quiere controlar el órgano judicial para asegurarse la toma del poder total en el país. El control que la cúpula quiere no es abstracto. Lo quiere para facilitar su asalto al poder.

En el cortísimo plazo, esto significa anular la amenaza que la sentencia que forzó el establecimiento del voto por persona en las elecciones de diputados plantea para el mantenimiento del control de la cúpula sobre el partido. El voto por persona erosiona el poder que la cúpula tuvo siempre para decidir no sólo quienes serán candidatos sino también en qué orden serán elegidos. Esto ha hecho que todos los diputados siempre hayan obedecido ciegamente a la cúpula. La amenaza actual es que si la cúpula no demuestra que es más fuerte que cualquier sentencia de la Sala de lo Constitucional, el equilibrio del poder en el FMLN se alejaría de ella para acercarse a los políticos del partido que tienen más popularidad —como por ejemplo, Oscar Ortiz, que ya no tendría que quedar bien con los de la cúpula para que no lo saquen del partido, ya no digamos para ser candidato a presidente. Es para cortar esta posibilidad que es urgente para la cúpula destruir a la Corte.

Pero esto sólo es un propósito urgente. En el largo plazo, el objetivo es tener el control de una fábrica de mentiras jurídicas que le permitan a la cúpula violar repetidamente la Constitución con el apoyo de la Sala de lo Constitucional. No hay límite a lo que pueden hacer con una Sala controlada por la cúpula —desde permitir el cambio de la constitución a través de consultas populares amañadas, hasta cambiar las reglas del juego electoral para asegurar el triunfo del partido en las elecciones de presidente, diputados y alcaldes. Esta es la estrategia que han seguido los partidos hermanos del FMLN en Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Hacia allá va el FMLN.

Mucha gente, aparentemente incluyendo la cúpula misma de ARENA, ha asumido que estos problemas son temporales ya que el FMLN no puede ganar las elecciones de 2014, por dos razones: primero, el gobierno actual ha sido tan malo que destruye cualquier posibilidad de triunfo del FMLN, y, segundo, el candidato escogido por el FMLN aseguraría la derrota aun si el primer factor no existiera. Estos dos argumentos son muy poderosos, pero tienen una debilidad crucial. Ambos asumen que las reglas del juego seguirán siendo las mismas y que el orden jurídico se mantendrá para que esas reglas se respeten. El control del órgano judicial por la cúpula del FMLN asegura que no será así. Una elección que podría parecer facilísima para ARENA puede resultar siendo dificilísima o imposible. Es como ganar un partido en contra del árbitro y de la FIFA, que podría ir cambiando las reglas mientras el juego progresa.

Esto no necesariamente tiene que suceder. Una confrontación política continua, movilizando al pueblo para que entienda lo que está pasando y organizándolo para defender sus derechos le volvería muy difícil a la cúpula del FMLN continuar con sus planes, especialmente porque los opositores a esos planes no sólo incluyen gente de derecha y de centro sino también gente de izquierda, y mucha gente del FMLN mismo que quieren democracia en nuestro país. Esto requiere movilización no solo de la sociedad civil, que ha sido la única que ha defendido con vigor la independencia del órgano judicial, sino también una movilización política.

Si los partidarios del FMLN que quieren democracia están esperando un momento para exigir que su partido la apoye en vez de destruirla, este es el momento. No habrá otro. Una vez que un grupo como el que domina la cúpula del FMLN llega a controlar todo el poder del estado pueden pasar décadas para que la democracia regrese al país. Igualmente, ARENA no puede seguir apartada de este problema tan crucial, al que hasta ahora ha dedicado sólo algunos comunicados de prensa y algunas declaraciones. Igual que la izquierda democrática, y que la sociedad civil, ARENA debe entrar de lleno a esta lucha que será decisiva.

Ha llegado el momento de terminar con la polarización ideológica entre la izquierda y la derecha, sustituyéndola con una alianza de ambas tendencias unidas por la democracia, en una nueva polarización contra la tiranía, la corrupción y la mentira. No es una alianza electoral. No debe incluir a los extremistas que quieren destruir el orden constitucional del país. Mucho menos debe incluir a los que se llaman partidos de centro o de derecha para engañar al pueblo y darle su apoyo incondicional a los extremistas mismos. No debe ser una alianza formal. Debe ser una alianza cívica y política para defender a la nación.

Los que en ambos lados tuvieron la altura para lograr los Acuerdos de Paz dejaron demostrado que esto es posible. Es lo que necesitamos para salir de esta crisis tan severa en la que estamos.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 2 de julio de 2012.