El Salvador: La democracia participativa y las tiranías

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El Salvador: La democracia participativa y las tiranías

25 de Enero de 2013
Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).

El candidato del FMLN Salvador Sánchez Cerén ha llamado a modificar la Constitución en las cláusulas que especifican la forma de gobierno que prevalecerá en el país, para "convertir a nuestro país en una democracia participativa". Al usar estas dos palabras, "democracia" y "participativa", el candidato quiere dar la impresión de que no sólo es democrático sino que además desea que el pueblo participe más directamente en la conducción de los asuntos del país. Aunque el candidato no lo ha dicho explícitamente esta vez, en otras ocasiones en las que el FMLN ha hecho esta misma propuesta ha detallado que lo que pretende es establecer mecanismos de consulta popular similares al referéndum, que se usa en varias democracias europeas. Cualquiera que no conociera el trasfondo latinoamericano pensaría que lo que quiere el FMLN es introducir un toque europeo en nuestra legislación. En la realidad, como él mismo se ha encargado de anunciar de viva voz, lo que el candidato quiere es establecer en el país una dictadura populista similar a las que ahora oprimen a Cuba y a los países del Alba. En estos países la población no participa en nada. Con diferente grado de descaro (Cuba más descarada, los otros manteniendo una pretensión de ser democráticos), en todos estos países todas las decisiones importantes las toma un caudillo rodeado de un grupo de incondicionales. Entonces, ¿de dónde viene el interés del FMLN y sus equivalentes en estos países de establecer mecanismos de consulta popular?

El interés ha provenido de una contradicción entre lo que ellos desean y el marco jurídico de los países latinoamericanos. El objetivo de estos partidos ha sido cambiar las constituciones para permitirse a sí mismos perpetuarse en el poder. Un obstáculo clave en el logro de este objetivo ha sido que, por naturaleza, las constituciones que resguardan la democracia y la seguridad jurídica son difíciles de cambiar. El diseño de las constituciones ha sido así de hecho precisamente para resguardar la seguridad jurídica y los derechos fundamentales que dan soporte a la democracia. Estos derechos no valen nada si cualquier caudillo, de los que abundan en Latinoamérica, puede eliminarlos a voluntad. Es para eliminar este obstáculo que todos los países del Alba han introducido los mecanismos de consulta popular. Esto les proporciona un mecanismo que permite hacer cambios fundamentales a la Constitución en cualquier momento, alegando que es el pueblo mismo el que lo ha decidido. Y lo han usado de esta forma. Cada una de las reformas fundamentales que han traspasado el poder del pueblo a los tiranos ha sido precedida de una consulta popular que le ha permitido hacerlo. De esta forma, los referéndums se han convertido en mecanismos para destruir, no construir la democracia.

Pero, ¿no legitima la consulta misma esas transferencias del poder a los tiranos? ¿No consiste la democracia en que los pueblos pueden hacer lo que quieran? Hay un problema básico con esta interpretación de lo que es la democracia. El régimen democrático no es sostenible si sólo consiste en el control de la política por parte de la mayoría. Si esto fuera así, el 51 por ciento de la población podría reducir a la esclavitud al otro 49 por ciento, destruyendo así la democracia. Es decir, la democracia necesita de algo más que el mando de la mayoría para ser sostenible.

La sostenibilidad requiere de la existencia de derechos individuales. Estos derechos incluyen la libertad, que no es ni debe ser renunciable, ya que su ausencia destruye a la democracia misma. En los países europeos en los que existe el referéndum nunca se ha usado para eliminar estos derechos. Eliminarlos es el propósito explícito del FMLN, como las declaraciones del mismo candidato en el sentido de emular a Cuba y Venezuela han vuelto evidente. Parte de la emulación es usar instrumentos democráticos para eliminar la democracia, que es el propósito de proponer los referéndums en el país.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 24 de enero de 2013.