4 de junio de 2009

El levantamiendo de la suspensión de Cuba en la OEA es una mala política

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Ian Vásquez, Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute:

"La decisión de la OEA de acabar con la suspensión de la membrecía de Cuba es una victoria simbólica para la dictadura cubana y se burla de la supuesta misión de la organización de defender los derechos humanos y la democracia. Nunca fue creíble que la OEA sería efectiva en la promoción de esos ideales puesto que los latinoamericanos veían a la organización como una herramienta de Washington, aún cuando muchas veces ha sido un foro para criticar a EE.UU.

La idea de que EE.UU. puede o debe promover la democracia dependiendo de instituciones de política multilateral o involucrándose en métodos más agresivos es cuestionable. La OEA desde hace mucho que no ha logrado defender las libertades básicas en Latinoamérica, habiendo permanecido en silencio acerca de serias violaciones del Estado de Derecho, la libertad de expresión, y la democracia en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador en los últimos años. Tampoco le corresponde a EE.UU. asumir la misión de construir democracias, algo en lo que tiene un mal récord. Pero si le corresponde a EE.UU. condenar las violaciones de los derechos humanos cuando estas se dan, y la membrecía de la OEA está explícitamente basada en la defensa de tales derechos, el Estado de Derecho y la democracia representativa. Por eso es que la decisión de la OEA en cuanto a Cuba es una señal decepcionante acerca de la política de la administración de Obama para América Latina y de la contínua pérdida de credibilidad de la OEA.

En su intento de agradar en la región, el gobierno de Obama está tratando de complacer a todos: abrir las puertas a un régimen autoritario para que recupere su membrecía en un club de países democráticos, mientras que dice que la movida de alguna manera presionará a Cuba para que esta se democratice. En cuanto a los gobiernos latinoamericanos, la movida refleja el auge de la política populista en la región y la preferencia de estos por criticar a EE.UU. en lugar de defender las libertades de los latinoamericanos. Aquellos de nosotros que regularmente criticamos las políticas prepotentes de EE.UU. en la región—incluyendo al embargo cubano—solo podemos esperar que la nueva estrategia del gobierno estadounidense de hecho derive en un cambio positivo en las relaciones hemisféricas, como lo ha prometido. Una señal de tal éxito sería una vigorosa campaña por parte de todos gobiernos democráticos del hemisferio para condenar los abusos de poder y las violaciones de derechos humanos en donde sea que ocurran en la región. Desafortunadamente, no hay razón para creer que eso va a pasar pronto, especialmente ahora que Cuba ha sido bienvenida de vuelta en la OEA.

Los expertos del Cato Institute están disponibles para comentarios sobre esta y otras noticias importantes del día. Para entrevistas, por favor llame al deparmento de comunicaciones al 202-789-5200 o por correo a  pr@cato.org.