3 de julio de 2007

EE.UU.: El Congreso debería eliminar el subsidio al azúcar

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por Chris Edwards

Chris Edwards es Director de Estudios de Política Fiscal de Cato Institute.

El proyecto de ley de agricultura que se está considerando en el Congreso es una excelente oportunidad para desafiar intereses especiales y ayudar a las familias promedio.

Un asunto listo para reforma es el programa del azúcar, el cual protege a los productores de azúcar e infla su precio domestico al doble del precio mundial. Esta imposición les cuesta alrededor de US$2 mil millones al año a las familias estadounidenses, afectándolas cuando compran chocolates, cereales y productos similares.

Cuando los republicanos dominaban el congreso, evitaron reformar el programa del azúcar rindiéndose ante el poder de los grupos de presión azucareros. Los demócratas pueden demostrar que son diferentes. Al reformar las políticas del azúcar, podrían disminuir el costo de los alimentos y eliminar los beneficios injustos que recibe un pequeño grupo de barones azucareros adinerados.

El programa del azúcar, en esencia, es un cartel de productores que opera desde Washington. El Departamento de Agricultura maneja un complejo programa de préstamos para garantizarles ciertos precios a los productores de azúcar, y lo lleva a cabo mediante barreras a las importaciones y controles a las producciones domésticas.

Las barreras a las importaciones impiden que el azúcar más barata que viene del extranjero ocasione una baja en los precios internos. Las medidas actuales restringen las importaciones de azúcar a casi el 15% del mercado americano. Por el contrario, cuando las reglas eran más flojas antes de los años 80, las importaciones de azúcar constituían la mitad del mercado de Estados Unidos.

En el mercado nacional, el Departamento de Agricultura decide cual debería de ser el total de la producción de azúcar y asigna el 54% de la producción al azúcar de remolacha y el 46% a la de caña de azúcar. El departamento después asigna a cada compañía una cuota específica de producción. De acuerdo a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental, 42% de los beneficios del programa del azúcar llegan a solo un 1% de los productores de azúcar.

La mayoría de la producción de azúcar de remolacha se lleva a cado en Minnesota, Idaho, Dakota del Norte, Michigan y California. La mayoría de la producción de caña de azúcar se lleva a cabo en la Florida y Louisiana. Como es de esperarse, los políticos de esos estados siempre impiden que se hagan reformas a los programa del azúcar. No obstante, los políticos de estados como Illinois, que tienen compañías de alimentos que se ven perjudicadas por los altos precios del azúcar, sí cuestionan los actuales subsidios.

El alto precio del azúcar perjudica a los productores de caramelos, chocolates y cereales para desayuno. Un estudio del Departamento del Comercio en el 2006 encontró que por cada trabajo de la industria azucarera que salvaba el programa del azúcar, casi tres trabajos en la industria de producción de alimentos se perdían. El estudio encontró que:

  • El empleo en las compañía de alimentos que utilizan cantidades sustanciales de azúcar está disminuyendo. La importación de productos que contienen azúcar está incrementando por que ya no es competitivo fabricar esos productos en los Estados Unidos.
  • Muchas compañías se están trasladando a Canadá y México, donde los precios del azúcar son mucho más bajos.
  • Chicago, una vez la capital manufacturera de caramelos en el país, ha perdido miles de puestos de trabajo. En el 2004, la productora de caramelos Fannie May cerró su fábrica en Chicago y Brach’s trasladó la producción de caramelos que tenía en Chicago a México.
  • Michigan recibió un golpe duro en el 2002 cuando Kraft movió su fábrica de LifeSavers con 600 empleados a Canadá en busca de azúcar de bajo costo.
  • Hershey Foods cerró sus fábricas en Pennsylvania, Colorado y California y las traslado a Canadá también.

El programa del azúcar también hace daño al medio ambiente. Extensas áreas de los Everglades de la Florida han sido convertidos para producir caña de azúcar como resultado de la protección del azúcar. Esto ha causado daños relacionados al drenaje de la tierra, los residuos de fertilizantes químicos y la destrucción del hábitat natural.

A pesar de todas las consecuencias negativas de los subsidios al azúcar, ¿por qué sigue en vigencia? Puesto que el congreso con frecuencia pone los intereses de una minoría por encima de los del público en general. En este caso, los productores de azúcar están bien organizados y protegen el programa proporcionando un gran apoyo a las campañas de los presidentes, gobernadores, y muchos miembros del congreso.

Pero la presión política del sector azucarero no es invencible. La administración de Bush propuso una leve reforma a las políticas del azúcar este año, y un grupo bipartidista de más de 100 miembros de la Cámara de Representantes encabezado por Jeff Flake, republicano de Arizona, exigieron reformas fundamentales.

Además, según las reglas del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, el comercio de azúcar con México se abrirá en el 2008, lo que agregara presión para hacer reformas.

Al ganar la Cámara de Representantes el año pasado, los demócratas se presentaron como reformadores dispuestos a favorecer a las familias promedio. Ahora tienen la oportunidad de demostrarlo revocando el programa del azúcar.

Traducido por Roseiby Dajer para Cato Institute.