19 de febrero de 2013

Devaluación en Venezuela

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por Oscar Ortiz Antelo

Oscar Ortiz Antelo es ex presidente del Senado de la República de Bolivia.

Febrero de 2013 será recordado como el mes en el que después de muchos años un gobierno latinoamericano dispuso una devaluación de su moneda. Venezuela lo hizo: devaluó un 32% el bolívar, cuyo tipo de cambio pasó de 4,3 a 6,3 con relación al dólar estadounidense. Todo parece indicar que este caso no será el único y que afectará principalmente a las naciones gobernadas por populismos que han derrochado los ingresos extraordinarios de los últimos años.

Cuesta entender cómo un país que recibe tanto dinero por el incremento de precios del petróleo se vea obligado a devaluar su moneda cuando en condiciones normales debería apreciarla frente al masivo ingreso de dólares a su economía. El problema es mucho mayor. En el tipo de cambio paralelo, el dólar se transaba a cuatro veces mayor que el valor oficial. Con la devaluación, la relación será de tres a uno. Desde 1998, fecha en la que Chávez subió al poder, el promedio de la devaluación anual fue del 17%.

A su vez, la inflación de 2012 fue del 20% anual, mientras que en los años anteriores osciló alrededor del 30%. El déficit fiscal alcanzó en 2012 un 20%. ¿Cómo llegar a esto en medio de unas condiciones tan propicias para los exportadores de materias primas? Malgastando políticamente casi todo los nuevos ingresos y desalentando la producción interna con medidas orientadas a estatizar la economía. Venezuela importa casi todo, incluso petróleo. Se calcula que por cada 10 barriles de petróleo crudo que exporta a EEUU, importa del mismo país dos barriles de petróleo refinado.

Por su parte, por primera vez en sus 69 años de existencia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) censuró a un país miembro y le advirtió con un proceso que podría llegar hasta su expulsión por no brindar estadísticas confiables sobre inflación y crecimiento del PIB. Esta nación es Argentina, la cual intervino en 2007 su Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, para alterar cifras de la inflación. Resultado: mientras en 2012 la inflación oficial fue del 10,8% la real se calcula en el 25%. Muchas economistas culpan de esta situación a una emisión monetaria anual del 40%. Todo esto, a pesar de que Argentina también se ha beneficiado con ingresos inmensos de divisas por las exportaciones de soya.

En Bolivia aún no vivimos situaciones similares, pero debemos mirar con atención lo que sucede en estos países, pues nuestro gobierno ha adoptado muchas características de sus políticas económicas.

Este artículo fue publicado originalmente en El Deber (Bolivia) el 19 de febrero de 2012.