14 de agosto de 2008
Cuba, electricidad y actividad económica
por Manuel Hinds
Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).
En ninguna parte puede verse con más claridad la diferencia entre lo que hablan los comunistas (y otros que quieren que el estado maneje la actividad económica) y los resultados de lo que ellos hacen cuando están en el poder que en Cuba. Cuando Fidel Castro impuso su totalitarismo sobre la isla, Cuba era por bastante el país más avanzado de Latinoamérica en términos económicos y sociales. Desde entonces la economía del país se estancó tristemente.
Mientras que el resto de Latinoamérica progresaba, industrializando sus economías, Cuba se ha mantenido siendo un país arcaico, agrario, totalmente dependiente de sus exportaciones de azúcar (que algunos países se la han comprado por décadas a precios más caros que los que prevalecen en los mercados internacionales, por razones políticas o por caridad). Esto es así no porque los comunistas no hayan tratado. Cuando Fidel Castro subió al poder en 1959 él prometió que iba a industrializar Cuba en menos de una década y sacrificó a la población para ahorrar los recursos necesarios para hacerlo. A mediados de los años sesentas, Castro decidió que tenía que producir más caña para poder amasar los recursos necesarios, y, al igual que otros países comunistas, organizó un sistema de trabajo esclavo para subir la producción de azúcar: forzó a la población urbana—estudiantes, obreros, profesionales, intelectuales—a ir a cortar caña. Todas las actividades que se abandonaron en las ciudades colapsaron sin que se lograra llegar a las metas de producción de azúcar, y mucho menos, a las metas de industrialización.
Fuente: Estadísticas internacionales de Energy Information Administration.
El fracaso fue tan estrepitoso que Fidel nunca más volvió a intentar la industrialización de Cuba, resignándose a convertir al país en un mendigo que vende apoyo político, primero a la Unión Soviética y ahora a Chávez, a cambio de que lo mantengan. Todo esto es bien sabido. Castro, sin embargo, trata de ocultar su fracaso rehusando publicar información. Hay muy pocos datos que se pueden obtener sobre esta economía. Pero algo sale. La gráfica adjunta muestra un indicador muy acertado del crecimiento económico: la producción de electricidad. Este indicador es muy usado para estimar el crecimiento económico en el largo plazo, ya que el crecimiento económico genera demanda por electricidad. El crecimiento de esta demanda puede exceder el crecimiento económico por un margen pequeño (entre un medio y un uno por ciento) porque la demanda por electricidad puede aumentar no sólo por crecimiento económico sino también por sustitución de otras fuentes de energía (como cuando una persona reemplaza una cocina de leña con una eléctrica).
Note ahora en la gráfica cómo la producción eléctrica
se comportó muy similarmente en Cuba y El Salvador durante los años
ochenta, cuando El Salvador estaba sufriendo de la más grave crisis
en su historia, como consecuencia de bajos precios del café (en una
época en la que todavía dependíamos de ese producto);
de una guerra civil y de políticas estatistas que deprimían
aun más la economía. Luego, note como la producción eléctrica
de Cuba cayó como consecuencia de la caída de la Unión
Soviética, que había mantenido a Cuba en las décadas
anteriores. La demanda se recuperó débilmente en los años
siguientes, cuando Cuba permitió el establecimiento de hoteles para
atraer turistas, y luego comenzó a recibir los regalos de Chávez.
A pesar de esto, la producción eléctrica no ha recuperado el
nivel que tenía en 1989. Ahora note lo que pasó en El Salvador
en esos años. La producción eléctrica ha aumentado al
6,3 por ciento anual compuesto, más que duplicándose en 12 años.
¡Y eso que supuestamente nuestro PIB creció sólo al 3,5
por ciento!
Esa curva baja, reptante, es la imagen viva de la Cuba de Castro.
Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 20 de abril de 2007.



























Promueva ElCato.org
ElCato en Twitter
ElCato en Facebook
Colección Milton Friedman
Premio Friedman