...se empieza por la idea de que el Estado debe dirigir todo; que es mejor que haya una corporación que dirija las cosas, y no que todo 'quede abandonado al caos, o a circunstancias individuales'; y se llega al nazismo o al comunismo, claro. Toda idea empieza siendo una hermosa posibilidad, y luego, bueno, cuando envejece es usada para la tiranía, para la opresión.
Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari, En diálogo II (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1998), p. 207.
El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre del pueblo.
Marco Tulio Cicerón (c.50 AC/1960), Tratado de la República. (Buenos Aires: Editorial El Ateneo).
...la voluntad del pueblo significa, prácticamente, la voluntad de la porción más numerosa o más activa del pueblo; de la mayoría o de aquellos que logran hacerse aceptar como tal; el pueblo, por consiguiente, puede desear oprimir a una parte de sí mismo, y las precauciones son tan útiles contra esto como contra cualquier otro abuso del Poder.
John Stuart Mill, extracto de Sobre la libertad [en línea, disponible en http://www.elcato.org/node/1245; internet; accesado el 31 de julio de 2008].



























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