9 de septiembre de 2010

China: Represión financiera

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por James A. Dorn

James A. Dorn es Vice-presidente para Asuntos Académicos de Cato Institute y especialista en China y coautor de China's Future: Constructive Partner or Emerging Threat? (El Futuro de China: ¿Socios Constructivos o Amenaza Emergente?).

El gran paquete de estímulo de China y la rápida expansión del crédito han mantenido andando el motor del crecimiento, pero a expensas del sector no estatal. La asignación de crédito a través de los bancos estatales ha favorecido a las empresas estatales y a los gobiernos locales. Aunque los grandes bancos no están frente a un peligro inmediato, hay señales que advierten que el sector bancario está más frágil de lo que muchos creen.

Los políticos locales, bajo la fuerte presión de desarrollar la infraestructura, han utilizado plataformas de inversión para evadir restricciones sobre los préstamos directos de los bancos. Si se emprenden muchos proyectos de alto riesgo, los préstamos bancarios podrían deteriorase y podrían florecer préstamos vencidos. Las decisiones de inversión están todavía altamente politizadas y la evaluación del riesgo es débil. Tratar de servir a dos jefes —el mercado y el Estado— es difícil. Los préstamos a los gobiernos locales constituyen alrededor de un 20% del crédito bancario total y 20% de esos préstamos se encuentran ahora vencidos.

El crédito se expandió en un 34% el año pasado. Aunque la emisión de nuevos préstamos bancarios se ha desacelerado en alrededor de un 18% este año, se está haciendo recurrente la práctica de prestar y mantener estos préstamos fuera de la hoja de balances. En un reporte reciente, Fitch indicó que el uso de la creación informal de títulos valores está conduciendo a una “predominante subestimación del crecimiento del crédito y de la exposición al crédito”. De manera que el crecimiento real de los préstamos podría estar subestimado en un 28% para la primera mitad de este año.

Los bancos estatales ahora trabajan de cerca con empresas que administran fondos para estructurar préstamos y revenderlos como “productos de administración de riqueza”, los cuales pagan una tasa de interés más alta que los depósitos bancarios. Estos productos vienen con una garantía, por lo que su demanda es alta y la oferta está satisfaciendo la demanda. En mayo, los bancos en conjunto con las empresas que administran fondos emitieron alrededor de 615.000 millones de yuanes (HK$704.000 millones) de estos productos, casi igualando la cantidad de los nuevos préstamos bancarios.

Mientras no haya propiedad privada transparente de los bancos y otras instituciones financieras, China podría enfrentar una creciente cantidad de préstamos vencidos ya que los préstamos son concedidos a gobiernos locales y a empresas estatales que no sobrevivirían en el mundo de la empresa privada. Las distorsiones aumentarán.

Si el Banco Popular de China no desacelera adecuadamente la máquina de imprimir billetes, la inflación actual de 3% podría aumentar fácilmente, resultando en controles de salarios y de precios, la pérdida de libertad económica y un aumento en el desempleo y la pobreza.

“La limpieza continua de los vehículos de inversión de los gobiernos locales es crítica para contener los riesgos del sector fiscal y bancario a mediano plazo”, dice Tao Wang, economista de UBS. China necesita más libertad de capitales y menos intervención estatal. Insertar la creación de títulos valores en una economía socialista de mercado es una receta para el desastre: El apalancamiento aumenta y el riesgo es socializado.

China necesita tomar medidas que permitan que se desarrollen verdaderos mercados de capitales y para que los fondos fluyan al sector privado con criterios comerciales. Las tasas de interés necesitan liberalizarse y la cuenta de capitales debe abrirse aún más. La reciente eliminación de la restricción al libre flujo del yuan en Hong Kong es un paso en la dirección correcta, así como lo es el anuncio de que el tipo de cambio será más flexible.

Hu Xiaolian, la gobernadora del Banco Popular de China, ha reconocido el riesgo de inversión inherente en el actual sistema de represión financiera. En su reciente anuncio, publicado en el sitio web del banco, ella citó al tratado liberal de Milton Friedman, Libre para elegir, al enfatizar que la “inflación es una enfermedad que si no se controla a tiempo puede destruir una sociedad”.

Pekín necesita sopesar las ideas que han funcionado y acelerar la transición hacia un mercado de capitales libre. El problema de riesgo moral surge cuando el Estado es demasiado grande y el mercado demasiado pequeño.

El proceso de reforma de China desde fines de los setenta ha transformado la sociedad y ampliado la gama de opciones disponibles para las personas. Sin embargo, la represión financiera todavía limita las opciones para inversiones y favorece a las empresas y bancos del Estado. El problema de “demasiado grande para quebrar” y el riesgo moral no afecta únicamente a Occidente.

Publicado originalmente en The South China Morning Post (China) el 12 de agosto de 2010.