Juan Ramón Rallo indica que "Desde su origen, pues, el Fondo Monetario Internacional fue una institución profundamente anticapitalista. No en vano, fue diseñada por dos economistas adversos a los mercados libres: John Maynard Keynes (el padre de los actuales sistemas económicos copados por Estados gigantescos y por bancos centrales inflacionistas) y, sobre todo, Harry Dexter White (un espía de la Unión Soviética infiltrado en el gobierno estadounidense)".