Alfredo Bullard afirma que "Lo cierto es que muchos intelectuales, académicos o diseñadores de políticas públicas somos bastante más intrascendentes de lo que creemos. A un economista le gustaría tener el poder de planificar la producción y sentirse que él definió el rumbo de la economía . . . Pero lamentablemente para nosotros ese privilegio no le corresponde a quienes hemos estudiado esas materias, sino a miles de millones de seres humanos anónimos, que habiendo o no estudiado, tienen en su interacción, mucho más relevancia".